30 abr. 2007

COLOR MALDITO

Bueno, de cuando en cuando uno se queda... digamos que un poquito menos decepcionado con su propio trabajo. Sin embargo, la plena satisfacción nunca acaba de llegar, se resiste y se resiste la jodía. Aunque, por qué no, quizá sea eso lo que nos impulse a seguirlo intentando, el pensar que siempre podremos llegar más allá. Sólo los necios se sienten satisfechos con su obra, sin darse cuenta de que todo se puede mejorar.
Este es uno de los últimos dibujillos que colgué. Todo se puede mejorar, obviamente. Incluso lo ya mejorado. Ahí está lo interesante, ¿no?


17 abr. 2007

Niños y niñas...

Si hay algo que el cómic japonés domina como ningún otro es a la hora de reflejar la sensibilidad de los niños. Quizá esos grandes ojos vidriosos, o esas boquitas menudas sean, entre otros, rasgos esenciales sin los cuales la naturaleza infantil sea difícil de expresar con fidelidad.
Es algo que los dibujantes no asiáticos sólo logran cuando conscientemente dotan a sus creaciones de parte o toda esa magia que tan bien manejan los japoneses. Dibujar la inocencia es una dura tarea, especialmente cuando el artista ha bebido toda su vida de fuentes, digamos, más comerciales.
Estos dos dibujos no son un intento propiamente dicho de emular los rasgos del manga, sino, como bien hicieran ellos, un intento de no olvidar las cualidades gráficas que definen la inocencia.



Un intento de color:

5 abr. 2007

CÓMIC O ILUSTRACIÓN

Desde hace algunos años, el cómic tiene mucho que ver con la ilustración. Cada vez se valora más la capacidad de un dibujante para expresarse a través del color, sin limitarse ni mucho menos ese color a simples tonos planos. Eso hace que aquellos que desde siempre nos hemos concentrado exclusivamente en el dibujo, veamos ahora cómo nuestro trabajo, de alguna forma, cojea. Lo que por otro lado plantea el debate de hasta qué punto, en ocasiones, nos encontramos ante un cómic o ante un conjunto de ilustraciones conformando una historia. ¿Era acaso el trabajo de Will Eisner menos válido por el sencillo hecho de no centrarse en el color? ¿No son conceptos como el color, tramas o efectos de ordenador ajenos a la historieta, aunque la enriquezcan visualmente?
Éstas son algunas colaboraciones de color que gente del foro Xperman ha contribuido a mis lápices. La diferencia salta a la vista. Quién pudiera...





A veces yo también lo intento. Aunque el resultado no sea nada espectacular...

CICLOS, O LA AVENTURA DE LA AUTOPUBLICACIÓN

Páginas de CICLOS, el primer cómic que he autopublicado bajo el sello Studioneo y que sale a la venta en diferentes Salones o a través de este LINK.
La autoedición (o fanzines) se ha revelado como una interesante opción para la promoción de nuevos valores del cómic ante la rigidez de las editoriales a la hora de confiar en las posibilidades de estos. Para muchos autores ha sido además el comienzo de toda una carrera profesional, un verdadero campo de entrenamiento y de motivación y una forma de llegar al público que goza de gran aceptación en los Salones de cómic (por mucho que algunos se nieguen a reconocerlo). Ejemplo de ello son las ventas de algunos fanzines que en ocasiones llegan practicamente a agotar sus tiradas.
Sin embargo, pocas son las tiendas especializadas en cómic que conceden a estas publicaciones un espacio competitivo en sus estanterías, a pesar de obtener un porcentaje de las ventas. La ubicación del producto es esencial a la hora de su difusión, y es hipócrita pretender que una estantería casi en el techo (en la más lejana galaxia), la trastienda, el interior de una caja de embalaje o incluso bajo un montón de bolsas, son espacios de venta.
No olvidemos que los fanzines son una expresión cultural de caracter independiente y que por eso gozan de un enorme potencial en múltiples aspectos. Limitar su venta y, con ello, poner en peligro su continuidad, es un error que rara vez se considera.
Afortunadamente siempre nos quedarán los Salones.



3 abr. 2007

TRENES PERDIDOS

Páginas 3 y 5 de una historia corta, "Trenes Perdidos". Encuentros casuales y oportunidades perdidas, como los trenes. Como la vida...